10 señales de que tu hijo puede tener reflejos primitivos retenidos
Muchos padres buscan respuestas cuando sus hijos tienen dificultades en el colegio o en su desarrollo sin que haya una causa aparente. Los reflejos primitivos retenidos son una posible explicación que a menudo se pasa por alto.
Estas son las 10 señales más frecuentes:
- Dificultad para leer o escribir a pesar del esfuerzo y el trabajo continuado.
- Problemas de atención — se distrae fácilmente, no puede estar sentado quieto en clase.
- Torpeza motora — tropieza frecuentemente, tiene dificultades con los botones, el cierre de la mochila o los cordones.
- Sensibilidad exagerada a la luz, el ruido, el tacto o determinadas texturas de ropa.
- Problemas de equilibrio — miedo a las alturas, dificultad para ir en bici o patinar.
- Postura encorvada o tensión muscular crónica, especialmente en el cuello y los hombros.
- Dificultades para coger el lápiz correctamente o presión excesiva al escribir.
- Retraso en el habla o articulación poco clara para su edad.
- Miedos o ansiedad desproporcionados para su etapa de desarrollo.
- Sueño alterado — dificultad para dormirse, despertarse frecuentemente o tener pesadillas.
¿Qué hacer si reconozco varias de estas señales?
Si tu hijo presenta tres o más de estas señales de forma consistente, podría beneficiarse de una evaluación de reflejos. No se trata de diagnosticar, sino de explorar si los reflejos primitivos retenidos están contribuyendo a las dificultades que observas.
La buena noticia es que los reflejos primitivos pueden integrarse a cualquier edad con los ejercicios adecuados, y los cambios suelen ser graduales pero sostenidos.
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